Un
día allá en el año 2002 cuando estaba en la etapa del noviciado. Llegue de un
apostolado a la casa donde vivíamos. Era la hora de la comida, así que tardaron
un poco en abrirme.
Un ateo le dijo a un monje:
-Hazme ver tu Dios. El monje respondió: -Alza los ojos y mira al cielo, Dios
está allí. El ateo alzó los ojos y quedó deslumbrado por la luz del Sol que
tuvo que agachar su cabeza al quedar todo encandilado.
Ayer esperaba la salida de mi autobús en esas salas donde
siempre se espera el autobús. Mucha gente, y mucha plática. Unos oyen, otros
hablan y a veces no escuchamos lo que los demás dicen pero a veces escuchamos
de más.
Hay quien cree que hay días
malos y lo único que esperan es cerrar su ojos para que todo acabe; yo no. Mi
perspectiva es distinta creo que son días distintos con retos y decisiones de
alto impacto.
"Hay tres cosas que
manifiestan y distinguen la vida del cristiano: la acción, la manera de hablar
y el pensamiento. De ellas, ocupa el primer lugar el pensamiento; viene en
segundo lugar la manera de hablar, que descubre y expresa con palabras el interior
de nuestro pensamiento.
Yo dije: Nada es bello si
carece de pureza, y la pureza de los hombres se llama castidad. Me preguntan:
¿Entonces los casados carecen de pureza por no ser castos?
Cuentan que un día platicaban
unos jóvenes en el parque lo acontecido en el pueblo: Ayer leímos que había muerto
el mendigo con el que nos cruzábamos cada día en el templo... Lo terrible es
que nunca se dio cuenta de que el recipiente con el que pedía limosna era de
oro macizo... A él sólo le importaban las monedas...
No soy de los que se espantan
cuando escuchan palabras altisonantes, pero si me llama la atención ver que las
personas cuando más acomplejadas son, más las utilizan.