Antes
de ser misionero yo no acudía mucho a misa, pero un día tome la decisión y
comencé a participar. Acudía todos los domingos a la parroquia del Sagrado
Corazón en Los Ángeles California.
Tome un autobús de Texcoco con dirección a la Ciudad de México.
Tomo el asiento segundo después del chofer. Me acomodo y trato de cerrar los
ojos y dormir un poco. Son 40 minutos de viaje y quiero aprovecharlos para
descansar.